jueves, 18 de febrero de 2010

Cierto eco invernal

He escuchado un murmullo de palabras; una triste sonata de piano, claroscura. Permanezco aquí, sentado en la sala, a solas... tratando de conseguir darle un sentido a ese gélido lamento. Las notas van y vienen a mi mente, enredándose y revoloteando en acordes. Me acerco a la ventana y, enseguida, me distrae la lluvia deslizándose por los cristales... cada gota se me asemeja al vaivén humano en el día a día, luchando por alcanzar un destino personal, cotidiano. Mis oídos se relajan y ahora el repiqueteo del agua en los tejados acelera un poco mis pensamientos. Empatiza con mi ánimo lentamente, como si una extraña voz me dictara en la conciencia. ¡Cómo tiran los recuerdos, qué invencible es la distancia...!
¿Qué te inquieta alma de mujer?

1 comentario:

Dietrich dijo...

Qué fácil es escribir sobre la lluvia con la que está cayendo. Lluvia y nostalgia siempre van de la mano, lo mires como lo mires.