miércoles, 17 de febrero de 2010

Hombre que tropieza

Cuánto valor puede alcanzar el rectificar el concepto que nos hacemos de cada persona. Pues su autenticidad es la que nos muestra verdaderamente cómo es, no su forma de actuar y/o errar. A menudo vivimos sujetos a convicciones, ideas preconcebidas de otras personas; cada día es conveniente aprender el valor solidario de luchar por y para la convivencia, dando el espacio justo al egoísmo y a los propios intereses. Poniendo en evidencia afectos, defectos, franquezas. En definitiva, procurando dotar de sentido nuestra forma de vivir.

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