Cuánto valor puede alcanzar el rectificar el concepto que nos hacemos de cada persona. Pues su autenticidad es la que nos muestra verdaderamente cómo es, no su forma de actuar y/o errar. A menudo vivimos sujetos a convicciones, ideas preconcebidas de otras personas; cada día es conveniente aprender el valor solidario de luchar por y para la convivencia, dando el espacio justo al egoísmo y a los propios intereses. Poniendo en evidencia afectos, defectos, franquezas. En definitiva, procurando dotar de sentido nuestra forma de vivir.
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