viernes, 19 de febrero de 2010

Lobo (II)

Pronto dejé la redacción de aquel modesto periódico alemán y, desde entonces, han pasado grandes cosas por mi cabeza. Todavía recuerdo a M. -La dejé porque pensé que era lo que mi lado humano quería. Me doy cuenta de que acerté plenamente, desde el cielo o desde el infierno, ¡da igual!-.

Es curioso... como dije, A murió. Sin embargo, allá donde esté, oigo su voz y sabe que no guardamos resentimiento. Nunca fui de asesino por la vida, honestamente. Además, ¡no pienso darte explicaciones! A me comprende. Te diré únicamente que fue mi lado salvaje... Te he hablado de A y de M y realmente sólo han aparecido mis dos caras. Espero que me perdones. Allá donde estés, oirás mi voz como yo lo sentía con A.

Un eco a mi espalda me anunciaba que el cielo había cerrado los ojos; su rostro era inmenso, ajeno, oscuro. Después, los cerré yo y desaparezco.

No hay comentarios: