Solía escribir artículos para un periódico alemán. Al principio, mi espíritu se confundía a menudo con mi voluntad y el morbo se convertía en suculenta carroña para la hiena que lo comprara. Con el tiempo, ese mismo espíritu se ha dejado atrapar por el aire que respiro. -Revolución y latidos es lo más que alcanzo a plasmar-.
Sé que mucha gente, la llamaré así, porque antes eran colegas, investigadores, conservadores del pasado absorto en fechas y acontecimientos, me tacharán de subversivo o antisistema... Pero no me gusta hacer de algo trivial, la cosa más antinatural. Recuerdo que llegué a escribir con suma gravedad contra el gobierno y su apoyo inútil a los ejércitos. El día que lanzaron la bomba atómica Einstein estaba conmigo. -Al menos su teoría. Yo nunca he tenido nada en contra de los judíos.
El hecho de alegrarme no fue otro que, cómo lo diría... Me resultó bastante absurdo: trabajando para el enemigo y contra la humanidad-.
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