miércoles, 17 de febrero de 2010

Sin tapujos

Hay veces que a uno le entran ganas de dejar en libertad sus opresiones;
desnudarse, desentenderse de conciencia, pensamiento y juicio.

1 comentario:

Dietrich dijo...

Pues de vez en cuando no viene mal, aunque claro, enseguida llegan las miradas cargadas de vergüenza ajena y los suspiros preñados de decepción y vuelta atrás... La especie humana es tan cobarde.