viernes, 28 de mayo de 2010

Fe legada

Viernes por la tarde; su conciencia adormecida vuelve a flotar a la deriva, en soledades de antaño, recreos sensacionales de su ego estepario, huraño y pedestre. Las calles tienen el antojo de atardecerse como el ánimo tras un café intempestivo y, su alma, mal reclamo para esta urbe posmoderna, pugna contraerse, doble o nada de ilusiones. Este lobo aúlla sus anhelos por demoras desechables, reciclando penas, desencantos que alienten su arrogancia loca, seducida por la balada de un polaco porteño, ¡qué sé yo! Perspectiva de nido ridículo, atalaya de hormiga...
¿Cuenta del ayer, Jugador? Así lo han llamado en contadas ocasiones. Apostó amar lo que no tiene, sin rimas; legado solemne del poeta: verso.

1 comentario:

Dietrich dijo...

Huy, hay cosas muy bonitas en este texto: "Las calles tienen el antojo de atardecerse como el ánimo tras un café intempestivo", "atalaya de hormiga"...
Me gusta mucho. Un beso