Parecemos, ya ves, dos extraños reza, caprichoso, este preludio estival de ojalás y todavías que golpean de apariencia estos instantes; ¿cómplices miradas, horas mudas y arrogantes? No volver es la distancia más romántica, más canalla y desesperada del bolero, del tango y el blues. No more...
Jugamos a pactar que nos hemos conocido... Y nos da por pensar: alguna vez fuimos oasis; aislados en el desierto de la conciencia (del sexo), sedientos por la incertidumbre carnal; nuestra esperanza más fiel apenas supera el diámetro de un hormiguero... Y sentimos espejismos.
¡Ausencia para los necios destinados! Siempre: dimenticando quello che non si sa...
Y el eco de una posdata, nuevamente: gracias a Dios, no soy Buñuel. Soy ateo confeso.
1 comentario:
Me encanta, te vas soltando, genial. Un beso, más como este.
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