domingo, 17 de octubre de 2010

Delirio (I)

La plenitud es ese caramelo que saboreas cada vez que no te sientes miserable; pues aún no has aprendido a descifrar la incógnita marcada, la caricia y la aritmética del beso, multitud de posibilidades para tu entendimiento: área de un rectángulo donde yace tu cuerpo 360 grados expectante; región recóndita irracional de tus instintos recientes, vértice sexual, ángulo sensual, apetito licuante... metáfora orgásmica de tus deseos más turbados, diminutos y etéreos. Esto no es la leyenda, minúscula, impresa al pie de ningún cuadro de Dalí; tampoco es anatomía abstracta, simplemente un delirio.

No hay comentarios: