viernes, 5 de marzo de 2010

Ecos sabios

A menudo hago caso de ciertos ecos sabios que llegan a mi intelecto acerca de escribir. Siempre tengo presente, por ejemplo, el primero, por un motivo especial y porque considero que sigue siendo el fundamental: escribo porque es una forma de estar vivo, en el mundo. Y es cierto, no encuentro mejor argumento para mostrarlo. También me quedo con las palabras de otro escritor que, sinceramente, sólo he leído artículos y entrevistas suyas en el periódico o en suplementos dominicales. -No quiero entrar a valorar estética o literariamente su obra-. Y este lanzaba algo así como una profunda reflexión -dedicada, a mi entender-, al ser humano (lector), decía algo así: escribo, no sé si para mí mismo, para oírme lo que escribo, satisfacer a mi ego; o simplemente escribo para satisfacer a un grupo de personas que me 'siguen', que son mis lectores.
Me quedo con las dos afirmaciones y, humildemente, añado: escribo por la necesidad de serenar mis inquietudes, de dar consciencia a mis pensamientos. Como el acto de abrir los ojos y mirar. Saber y aprender a mirar.

domingo, 28 de febrero de 2010

Telebasura

¿La caja tonta? El intelecto estúpido humano, más bien. Hace años que este medio se ha convertido en un laboratorio que experimenta, cada vez con mayor asiduidad, con 'artificios' que buscan una reacción "química" que altere el nivel de audiencia. A saber: conflictos familiares que se pretenden solucionar, simplemente, cambiando de familia; personajes destacados de la sociedad mostrando su lado más humano (si es que realmente lo tienen); y por supuesto, toda una factoría de pseudoprogramas que apestan a morbo y se excusan en el espectáculo en lugar del entretenimiento sano.
Siempre que puedo, las más de las veces, hago caso del consejo del cómico: cada vez que alguien enciende la televisión abro un libro y me pongo a leer.