Si me encuentras al borde una palabra, sabrás o no que ando falto de ideas, a esta orilla del mundo, náufrago... jugando con tus nostalgias, como un recreo sin patio ni bocadillo... ¿Lágrimas? Soy un vaso vacío, un eco en un susurro tirado en la acera... busqué entre tus cartas la caricia que anhelaba y lograste desnudar mis confesiones. Y por más que lo intente, mi silencio es la utopía de una calma; la confusión y la tristeza de un día menos para perderme en mis pensamientos.
martes, 16 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Sorpresa en la prensa
Cada cierto domingo, me gusta apartar mis ojos de las páginas de un libro y fijar mi atención en lo que ocurre en el mundo, dejarme atrapar por el encanto de las páginas del periódico. Tiznar mis pulgares de tinta y sumergirme en la lectura de textos maquetados en columnas... Curiosamente hoy ha sobresaltado mi intelecto un artículo que, sinceramente, rompe con la idea que hasta ahora mantenía como aprendida en el bachillerato: Ahora resulta que aquella obra literaria que estudié, leí y releí no sé cuántas veces, ya no es anónima. Por lo visto, existe una prueba evidente donde el autor hace referencia al título. Sólo falta por aceptar -a quien corresponda- que ya tiene nombre y apellidos. La historia y sus hechos, está visto que, no tienen por qué ser desde el principio concluyentes, inmutables.
Como decía el filósofo griego: La historia cuenta lo que sucede y la literatura lo que debió suceder. Tal vez se resuma en este binomio y todo cuanto sabe el hombre cuenta únicamente con el beneplácito de su humilde aprendizaje.
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