viernes, 27 de mayo de 2011

De momento...

A los indignados.

Sucede que esta sociedad en la que vivimos está sedienta de cambios, que la impunidad también sirve para abrir la puerta de los ayuntamientos y sucede que surgen tribunales superiores autonómicos que, de repente, han dejado de ser cortos de vista y ya estiman oportuno que la causa pendiente de un presidente de tal bien trajeado sea llevada a... trámite, ¿para tomarle medidas?; también sucede que el sistema de organización social y económico en el que creíamos estar inmersos ahora está en crisis y los opositores siguen siendo los mismos pero con una diferencia: ya están sentados en el poder; sucede recientemente la palabra moción, pero dicho vocablo no se identifica con la inmensa mayoría, porque cierta minoría idolatra una sola acepción que no es de primera, segunda o tercera categoría... Sucede que esa oposición se ha hecho fuerte en las urnas, recapitula sus promesas electorales y se frota las manos y hasta puede que delibere. Sucede últimamente que el cuerpo y la mente de los hombres se asquea con las injusticias cotidianas que impiden crecer a la civilización; sufren de males sus conciencias... Sucede que hay problemas con desigual trascendencia, tres lustros nos separan, -dicen-, de la estabilidad o el punto de partida en el que las cosas empezaron a ir mal; por supuesto sucede que el ánimo se altera como las mareas y sucede que la indignación real crece en las plazas de los ayuntamientos haciendo ruido. Y hay eventos que eclipsan cualquier motín urbano por el solo hecho de vindicar lo que, constitucionalmente, pertenece a todos los ciudadanos. Y sucede adrede que el pueblo no se sabe el papel principal de la función, porque el recinto donde se representa consta de muchos telones y la dirección no entiende de proclamas ni sugerencias ni voz ni voto, porque la obra es una impostura y el texto es un monólogo del poder. Suceden ecos de primarias y de congreso federal y aparecen barones de partido rampantes cuya libertad de expresión quiere más protagonismo político. También sucede que se va a celebrar una Jornada Mundial de la Juventud en la capital, bajo el patrocinio de la Iglesia Católica y un cardenal replica que lo económico en estos tiempos es rezar; y se suceden los terremotos en Haití, en Japón... y cuando sentimos el temblor en Lorca, entonces sucede que la tragedia nos asola y toca resurgir.



Sucede que el mundo da vueltas y vueltas y el ser humano se empeña en pulsar el botón para bajarse en cualquier momento.