Cuando los salmones cruzan el asfalto y las aves hacen cola en los hoteles, se acerca la fecha para un cónclave político, el gobierno de transición ya se desvanece a golpes de mea culpa, como si los barones del partido dispusieran a estas alturas de un remedio mágico, un nuevo iluminado que lidere el circo; las primas de riesgo se suceden una semana tras otra, sin ascuas; y en la escena política nos quieren representar por enésima vez el drama por herencia y el triunfo del cambio a corto plazo... llueven tijeras, diluvian los estados alterados, el optimismo (susurrado y escéptico), la esperanza (resignada...), las responsabilidades abanderadas y compartidas otro día más... los gurús pretenden multiplicarse para dar con la receta más innovadora que destierre la limosna institucionalizada y las tardes libres de la banca en este panorama tan austero.