Promesas que gotean en el exilio de un verso y el pan de cada día en los mercados, el acorde tan austero en la rutina; la esperanza sin ayudas divinas se ha vuelto por días madrugadora.
En estos tiempos, ¿dónde queda el alma, cuánto vale ser digno...? Susurro en las noticias y la verdad perdió su oficio; no hay credo que valga para esta crisis ni huelga... La política hace tiempo se convirtió en un juego de mesa en el que juegan unos pocos, los de siempre apegados a un sillón de diputado, concejal, edil, alcalde, presidente de turno, director de tal... La humildad y la llaneza las canta cada día otro iluso poeta que abre los ojos y cree ciegamente, semitonos de desilusión por un futuro a fin de mes... Tanto tienes, tanto pierdes.
¡Manos arriba, esto es un atraco!